¿Quién es Raúl?

Si estáis leyendo esto, es porque seguramente os hayáis preguntado:  “pero, ¿quién es este tío?”

Exactamente para eso estoy aquí. Quiero contaros quién soy, cómo he llegado hasta aquí. Quiero sincerarme con vosotros.

Nunca fuí del todo un perdedor. Pero tampoco fuí nunca un ganador. Siempre creí que había gente mejor que yo ahí fuera. Gente que se merecía más que yo. Gente que tenía más que yo.

Todo empezó en el instituto. Fue ahí cuando empecé a darme cuenta de que había cierta clase de hombres que, por alguna razón, estaban por encima de mí. Eran más populares, las mujeres los adoraban, la gente requería su atención y siempre estaba hablando de ellos. Y no eran necesariamente ni los más guapos, ni los más listos, ni los más fuertes. Pero estaban a un nivel por encima de mí. Y a veces, se permitían el lujo de pisotearme o insultarme, pero yo no hacía nada porque creía que eran mejores que yo.

Ellos me veían como si fuera alguien inferior, alguien que no gozaba de la popularidad y el carácter que tenían. Alguien débil.

Cuando entré en la universidad, creía que todo se iba a solucionar. Cumplí la mayoría de edad, y me saqué el carnet de conducir. Creía que con todo esto me vería mejor, más mayor, más seguro y decidido. Pero tener 18 años y conducir un coche no cambia años de creencias limitantes y autodestructivas, y darme cuenta de ello fue un palo tremendo para mí.

Así fue como, con el pasar de los años, fuí forjando la idea de que yo no pertenecía a la clase de los ganadores, sino que me tenía que conformar con algo inferior. No quería ser el centro de atención, así que siempre me limitaba a escuchar a los demás y no destacar. Y si tenía que decir algo, me ponía nervioso porque pensaba que iba a meter la pata, ya que yo no merecía que un grupo de gente me escuchara. Creía que no era importante. Creía que no era un ganador.

En cuanto a mis relaciones con las mujeres, tuve un par de novias antes de entrar en la universidad. Por ello no me considero totalmente un perdedor, pero es cierto que estas novias fueron fruto de la suerte. Ni mucho menos las elegí yo y las conquisté. Pasó porque tenía que pasar. Estuve en el momento adecuado, en el lugar adecuado. Nada más. Y ni que decir tiene que esas mujeres guapas, altas, las que de verdad me gustaban, ni siquiera me miraban. Las veía como diosas a las que no podía acceder, mientras que otros tíos las tenían comiendo de su mano, y yo no entendía por qué.

En la universidad, mis relaciones con las mujeres se hicieron más esporádicas. Podía estar bastantes meses sin besarme con una mujer.

Después de mucho pensar, me di cuenta de lo que pasaba. Y era que no había mujeres en mi día a día. En mi clase casi todos eran hombres, por las tardes estudiaba o hacía deporte, y los fines de semana salía con mis amigos, todos hombres, y dadas nuestras pésimas habilidades con las mujeres, siempre acabábamos todas las noches solos sin relacionarnos con ninguna mujer.

De mi vida habían desaparecido las mujeres. Y eso era algo que tenía que poner remedio urgentemente.

Fue en este punto de mi vida, falto de compañía femenina y con una baja autoestima, cuando encontré la seducción. Y junto a esta, también encontré el desarrollo personal y la autosuperación. Fue a finales del año 2012 cuando me encontré por primera vez con conceptos como “controla el marco” o “tú eres el premio”. Al principio mi reacción fue: “Yo no soy capaz de acercarme a un grupo de desconocidos y ponerme a hablar con ellos”. Pero poco a poco fui cambiando mi mentalidad. Y también fui comprendiendo por qué me había pasado todo lo que me pasó en la vida. Por qué había hombres que se llevaban todas las mujeres, por qué forjé un carácter tímido y carente de autoestima. Poco a poco fui encontrando respuestas para todo. Solo estudiando la teoría.

El concepto de macho alfa fue algo que me deslumbró. Cuando por fin lo entendí, supe que era el ideal que hay que seguir. Para mí, el macho alfa es el hombre que reúne todas las cualidades positivas. Tanto habilidades sociales, como comportamientos atractivos para las mujeres y creencias que refuerzan una autoestima alta y un amor propio inconfundibles.

Comprendí que toda mi vida había sido un débil, y que todo lo que me ocurrió fue consecuencia de mi carácter y de mis comportamientos. Era como si gritara en silencio: “¡Soy un débil, pisoteadme!”, y parecía que las personas inconscientemente escuchaban este grito y actuaban conforme a él.

Yo solo, había creado mi propia realidad, mis circunstancias y mis vivencias. Pero no era tarde para cambiarlo. Y aunque darme cuenta de ello fue duro, me prometí a mí mismo que no pararía hasta ser el hombre que siempre deseé ser. El tipo de hombre al que siempre había admirado. El hombre que es capaz de todo.

De las pocas cualidades alfas que tenía antes de empezar el camino de la autosuperación y la seducción, una destacaba sobre el resto. Y fue la que me ha hecho dar estos pasos de gigante que he dado, y lo que aún me quedan por dar. Y es el inconformismo. En el momento en que me negué a aceptar la situación en la que vivía, todo estaba destinado a cambiar a mi favor.

Estaba cogiendo confianza en mí mismo, me veía mejor, más seguro y decidido. Más valiente. Me veía merecedor de cualquier cosa. Mi juego interno estaba mejorando muchísimo. Mi camino de desarrollo personal y superación estaba dando sus frutos. Ahora me atrevía a todo. Es en ese momento cuando decidí que mi camino en la práctica de la seducción debía de comenzar.

Quería salir, conocer mujeres, mejorar con ellas. Y fue ahí donde, en un foro, encontré a mi compañero Brian, a finales del verano del 2013. Partíamos de la misma base, juego interno aceptable, experiencia practicando prácticamente nula. Y juntos hemos decidido empezar a salir, practicar y mejorar.

Esta web no es otra cosa que un pequeño lugar donde poder escribir nuestras salidas, nuestros progresos, nuestros pensamientos y reflexiones. Queremos plasmar en algún sitio el desarrollo y la evolución de nuestro camino en la seducción. Queremos partir desde cero,  conseguir nuestros objetivos, y que todo el proceso quede aquí escrito, en esta web.

Gracias por tomaros unos minutos en leerme.